jueves, 4 de abril de 2013

Érase una vez...

En esta práctica la profesora nos ha dado una frase para empezar un cuento, a elegir nos daba tres frases, y yo elegí la que veis al empezar este cuento: "Érase una vez un príncipe..." :

Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho caminar por el bosque, le gustaba mirar los peces en el río, también mirar las flores en primavera, pero sobre todo le gustaba relajarse en ese tiempo tumbado en la hierva.

Un día muy soleado, Esteban se tumbó al lado de un árbol frondoso y enorme, era un pino, olía fresco y puro. Esteban se apoyaba en su tronco para leer, que le encantaba, ahí se tiraba las horas muertas leyendo sin parar e imaginando las aventuras que podía realizar.

Una tarde de lluvia a Esteban se le cayó el libro, iba corriendo hacia su castillo y no se dio cuenta. Su libro preferido era de pasta roja y muy dura con sus letras doradas en una portada. El libro era de un príncipe que se casaba con una princesa hermosa y muy bella, esa historia a Esteban le encantaba, puesto que él también le gustaría encontrar a su princesa.

Todas las tardes restantes, Esteban buscó su libro alrededor del árbol, cerca del río y por el paseo hacia el castillo...y nada.

Esteban se cansaba de buscar, pero le encantaba su libro y se negaba  a perderlo.

Pasaban los días, las semanas e incluso meses, y su libro no aparecía. Esteban preguntó a su padre, el Rey Fernando y a su madre la reina Marta, pero nada, ellos tampoco sabían dónde se encontraba su libro.

Un buen día de lluvia, Esteban no quiso salir a dar su paseo, estaba muy triste porque no tenía libro que leer, pensando que podia hacer, se pasaba horas en el castillo mientras el tic-tac del reloj sonaba sin cesar, "tic-tac"...

Se armó de valor y se dirigió al bosque, enfadado y a la vez triste por no encontrar su libro. Cuando iba andando, se enganchó con una rama de la raíz de un árbol y cayó al suelo. Esteban se llenó de barro y de plantas secas.

-¿Estás bien? - Dijo una voz dulce y delicada.

Cuando Esteban alzó la vista, vio una joven preciosa, con ojos azules y pelo castaño oscuro. Su piel era blanca y estaba adornada con pecas por todo su rostro.

Esteban quedó atónito, porque aquella joven era igual que la princesa de su cuento, ¡era ella!.

- ¡ Sí! gracias, es que soy muy torpe y me he caído. - Respondió Esteban nervioso.

- No te preocupes, yo te ayudo. - Dijo la joven ayudando a Esteban a levantarse.

Los dos de pie uno frente al otro se presentaron. Ya todas las tardes Esteban cambió la rutina de ir a leer su libro, para estar con aquella joven princesa.

Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.

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