En esta práctica, la profesora nos dijo que en este cuento real, tenía que existir; dos adultos, un animal, un niño o una niña, y un lugar conocido:
Érase una vez una niña llamada Marta que vivía con su padre y su madre en un pueblo pequeñito de Granada.
Marta solía salir a la calle a jugar con sus amigas y amigos, a la pelota, a correr, a saltar...Un buen día del largo invierno, Marta salió con sus amigas a la calle a jugar al parque de al lado de su casa. Era una tarde de sol fría, donde ni el sol las calentaba.
Jugando en el parque, Marta y sus amigas oyeron unos ladridos debajo de un banco, para su sorpresa; ¡Era un perrito muy pequeño!
Ese perrito era de color canela, con las orejas negras y los ojos azules de color cielo, unos ojos preciosos.
Marta y sus amigas corrieron para cogerlo y taparlo con sus abrigos, porque el pequeño perrito tenía mucho frío. Todas, les dieron de comer en sus casas,y los papás y las mamás no querían al pequeño perrito en sus casas, porque no tenían sitio ni comida para él.
Marta habló con sus padres y les explicó que ella no quería dejar al perrito en el parque, sin comida y con tanto frío.
Sus padres se pensaron mucho lo de acoger al perrito pequeño, pero Marta prometió cuidar de él y ponerle un bonito nombre.
Y así fue, Marta se quedó con el pequeño Toby en su casa, y día tras día se hacían compañía el uno al otro. Salían a jugar al parque con las amigas de Marta, salían a pasear con la madre de Marta y a leer el periódico, tumbado con el padre de ella. Todos contentos de tener al pequeño Toby en casa.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
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