En esta práctica, la profesora nos dijo que en este cuento real, tenía que existir; dos adultos, un animal, un niño o una niña, y un lugar conocido:
Érase una vez una niña llamada Marta que vivía con su padre y su madre en un pueblo pequeñito de Granada.
Marta solía salir a la calle a jugar con sus amigas y amigos, a la pelota, a correr, a saltar...Un buen día del largo invierno, Marta salió con sus amigas a la calle a jugar al parque de al lado de su casa. Era una tarde de sol fría, donde ni el sol las calentaba.
Jugando en el parque, Marta y sus amigas oyeron unos ladridos debajo de un banco, para su sorpresa; ¡Era un perrito muy pequeño!
Ese perrito era de color canela, con las orejas negras y los ojos azules de color cielo, unos ojos preciosos.
Marta y sus amigas corrieron para cogerlo y taparlo con sus abrigos, porque el pequeño perrito tenía mucho frío. Todas, les dieron de comer en sus casas,y los papás y las mamás no querían al pequeño perrito en sus casas, porque no tenían sitio ni comida para él.
Marta habló con sus padres y les explicó que ella no quería dejar al perrito en el parque, sin comida y con tanto frío.
Sus padres se pensaron mucho lo de acoger al perrito pequeño, pero Marta prometió cuidar de él y ponerle un bonito nombre.
Y así fue, Marta se quedó con el pequeño Toby en su casa, y día tras día se hacían compañía el uno al otro. Salían a jugar al parque con las amigas de Marta, salían a pasear con la madre de Marta y a leer el periódico, tumbado con el padre de ella. Todos contentos de tener al pequeño Toby en casa.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
miércoles, 10 de abril de 2013
Story Cubes
Esta práctica llamada " Story Cubes", se basa en 8 dados pequeños, los cuales llevan dibujado objetos, animales y cosas, de esos 8 que caen boca-arriba, tenías que contar un cuento delimitando esas palabras, yo elegí; Cuervo, Nube, Bacteria,y Mochila.
Había una vez un pueblo llamado Bacteria, donde sus habitantes eran cuervos de todos los colores. Todos los cuervos tenían bacterias, y por ello, eran de colores.
Juanito era el único cuervo negro de todo el pueblo, su pelo brillaba como el carbón y sus plumas resplandecían con la luz del sol.
Todos los cuervos del pueblo se metían con él por ser diferente a todos ellos y el pobre Juanito, se ponía triste y más triste.
Un buen día, Juanito mientras volaba, se encontró una mochila tirada en mitad del camino, de vuelta a su casa.
Juanito abrió la mochila, y para su sorpresa, se encontró botes pequeños de colores, todos ellos; verde, amarillo, rojo, morado y azul. Se metió en la mochila para ver qué encontraba más y, por sorpresa, ¡todos los botes se abrieron!, y el pobre Juanito cuando salió de la mochila, se encontró, ¡lleno de todos los colores!.
Volando fue a la plaza del pueblo pidiendo ayuda y todos los cuervos le decían que estaba mejor así, que él estaba muy guapo.
Juanito les hizo caso y día tras día, se encontraba con nuevos amigos y amigas, salía a dar una vuelta con ellos, salían a volar, a comer, a bailar...todo, por sus colores.
Pero un día, mientras estaban en el campo todos tumbados, tomando el sol, apareció una nube muy grande, de color negro.
Empezó a llover y llover, y el pobre Juanito, intentando refugiarse del agua que caía, cayó en un charco grande y todos sus colores desaparecen, poco a poco, su color negro resplandecía entre tantos colores. Juanito se puso a llorar muy triste, porque pensaba que , al no tener colores, sus amigos ya no iban a querer estar con él.
De repente, sus amigos y amigas corrieron al charco donde se encontraba Juanito, y entre todos lo sacaron de él. Juanito se puso muy contento y todos se fueron volando en busca de más aventuras.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
Había una vez un pueblo llamado Bacteria, donde sus habitantes eran cuervos de todos los colores. Todos los cuervos tenían bacterias, y por ello, eran de colores.
Juanito era el único cuervo negro de todo el pueblo, su pelo brillaba como el carbón y sus plumas resplandecían con la luz del sol.
Todos los cuervos del pueblo se metían con él por ser diferente a todos ellos y el pobre Juanito, se ponía triste y más triste.
Un buen día, Juanito mientras volaba, se encontró una mochila tirada en mitad del camino, de vuelta a su casa.
Juanito abrió la mochila, y para su sorpresa, se encontró botes pequeños de colores, todos ellos; verde, amarillo, rojo, morado y azul. Se metió en la mochila para ver qué encontraba más y, por sorpresa, ¡todos los botes se abrieron!, y el pobre Juanito cuando salió de la mochila, se encontró, ¡lleno de todos los colores!.
Volando fue a la plaza del pueblo pidiendo ayuda y todos los cuervos le decían que estaba mejor así, que él estaba muy guapo.
Juanito les hizo caso y día tras día, se encontraba con nuevos amigos y amigas, salía a dar una vuelta con ellos, salían a volar, a comer, a bailar...todo, por sus colores.
Pero un día, mientras estaban en el campo todos tumbados, tomando el sol, apareció una nube muy grande, de color negro.
Empezó a llover y llover, y el pobre Juanito, intentando refugiarse del agua que caía, cayó en un charco grande y todos sus colores desaparecen, poco a poco, su color negro resplandecía entre tantos colores. Juanito se puso a llorar muy triste, porque pensaba que , al no tener colores, sus amigos ya no iban a querer estar con él.
De repente, sus amigos y amigas corrieron al charco donde se encontraba Juanito, y entre todos lo sacaron de él. Juanito se puso muy contento y todos se fueron volando en busca de más aventuras.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
jueves, 4 de abril de 2013
Érase una vez...
En esta práctica la profesora nos ha dado una frase para empezar un cuento, a elegir nos daba tres frases, y yo elegí la que veis al empezar este cuento: "Érase una vez un príncipe..." :
Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho caminar por el bosque, le gustaba mirar los peces en el río, también mirar las flores en primavera, pero sobre todo le gustaba relajarse en ese tiempo tumbado en la hierva.
Un día muy soleado, Esteban se tumbó al lado de un árbol frondoso y enorme, era un pino, olía fresco y puro. Esteban se apoyaba en su tronco para leer, que le encantaba, ahí se tiraba las horas muertas leyendo sin parar e imaginando las aventuras que podía realizar.
Una tarde de lluvia a Esteban se le cayó el libro, iba corriendo hacia su castillo y no se dio cuenta. Su libro preferido era de pasta roja y muy dura con sus letras doradas en una portada. El libro era de un príncipe que se casaba con una princesa hermosa y muy bella, esa historia a Esteban le encantaba, puesto que él también le gustaría encontrar a su princesa.
Todas las tardes restantes, Esteban buscó su libro alrededor del árbol, cerca del río y por el paseo hacia el castillo...y nada.
Esteban se cansaba de buscar, pero le encantaba su libro y se negaba a perderlo.
Pasaban los días, las semanas e incluso meses, y su libro no aparecía. Esteban preguntó a su padre, el Rey Fernando y a su madre la reina Marta, pero nada, ellos tampoco sabían dónde se encontraba su libro.
Un buen día de lluvia, Esteban no quiso salir a dar su paseo, estaba muy triste porque no tenía libro que leer, pensando que podia hacer, se pasaba horas en el castillo mientras el tic-tac del reloj sonaba sin cesar, "tic-tac"...
Se armó de valor y se dirigió al bosque, enfadado y a la vez triste por no encontrar su libro. Cuando iba andando, se enganchó con una rama de la raíz de un árbol y cayó al suelo. Esteban se llenó de barro y de plantas secas.
-¿Estás bien? - Dijo una voz dulce y delicada.
Cuando Esteban alzó la vista, vio una joven preciosa, con ojos azules y pelo castaño oscuro. Su piel era blanca y estaba adornada con pecas por todo su rostro.
Esteban quedó atónito, porque aquella joven era igual que la princesa de su cuento, ¡era ella!.
- ¡ Sí! gracias, es que soy muy torpe y me he caído. - Respondió Esteban nervioso.
- No te preocupes, yo te ayudo. - Dijo la joven ayudando a Esteban a levantarse.
Los dos de pie uno frente al otro se presentaron. Ya todas las tardes Esteban cambió la rutina de ir a leer su libro, para estar con aquella joven princesa.
Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.
Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho caminar por el bosque, le gustaba mirar los peces en el río, también mirar las flores en primavera, pero sobre todo le gustaba relajarse en ese tiempo tumbado en la hierva.
Un día muy soleado, Esteban se tumbó al lado de un árbol frondoso y enorme, era un pino, olía fresco y puro. Esteban se apoyaba en su tronco para leer, que le encantaba, ahí se tiraba las horas muertas leyendo sin parar e imaginando las aventuras que podía realizar.
Una tarde de lluvia a Esteban se le cayó el libro, iba corriendo hacia su castillo y no se dio cuenta. Su libro preferido era de pasta roja y muy dura con sus letras doradas en una portada. El libro era de un príncipe que se casaba con una princesa hermosa y muy bella, esa historia a Esteban le encantaba, puesto que él también le gustaría encontrar a su princesa.
Todas las tardes restantes, Esteban buscó su libro alrededor del árbol, cerca del río y por el paseo hacia el castillo...y nada.
Esteban se cansaba de buscar, pero le encantaba su libro y se negaba a perderlo.
Pasaban los días, las semanas e incluso meses, y su libro no aparecía. Esteban preguntó a su padre, el Rey Fernando y a su madre la reina Marta, pero nada, ellos tampoco sabían dónde se encontraba su libro.
Un buen día de lluvia, Esteban no quiso salir a dar su paseo, estaba muy triste porque no tenía libro que leer, pensando que podia hacer, se pasaba horas en el castillo mientras el tic-tac del reloj sonaba sin cesar, "tic-tac"...
Se armó de valor y se dirigió al bosque, enfadado y a la vez triste por no encontrar su libro. Cuando iba andando, se enganchó con una rama de la raíz de un árbol y cayó al suelo. Esteban se llenó de barro y de plantas secas.
-¿Estás bien? - Dijo una voz dulce y delicada.
Cuando Esteban alzó la vista, vio una joven preciosa, con ojos azules y pelo castaño oscuro. Su piel era blanca y estaba adornada con pecas por todo su rostro.
Esteban quedó atónito, porque aquella joven era igual que la princesa de su cuento, ¡era ella!.
- ¡ Sí! gracias, es que soy muy torpe y me he caído. - Respondió Esteban nervioso.
- No te preocupes, yo te ayudo. - Dijo la joven ayudando a Esteban a levantarse.
Los dos de pie uno frente al otro se presentaron. Ya todas las tardes Esteban cambió la rutina de ir a leer su libro, para estar con aquella joven princesa.
Y colorín colorado, este cuento, se ha acabado.
Descripción de imágenes
En esta práctica teníamos que describir las imágenes que se nos presentaban, de izquierda a derecha, de arriba a abajo:
Imagen 1:
En la siguiente imagen podemos ver dos paredes que hacen esquina de diferente color, una es blanca y la otra pared amarilla.
En la pared blanca hay dos maceteros de pared en forma de jarrón.
En la pared amarilla hay una ventana de color azul, tiene la persiana, el marco y la reja de color azul. El poyete de color marrón.
En la pared blanca los jarrones son de color claro, con una línea blanca en la parte superior.
Los jarrones contienen dos plantas individualmente, son geráneos de color rojo.
Imagen 2:
En la siguiente imagen, al fondo de la misma, se ve una mesa de color marrón clara, se visualiza una esquina. Posteriormente vemos un tenedor metálico cubriendo la cara de una niña.
Se ve una silla metalizada, en ella, una niña sentada sujetando el tenedor metálico. La niña tiene el pelorubio oscuro, tiene la piel clara y blanca. Tiene unas cejas claras, más claras que el pelo, unos ojos grandes, azules claros y las pestañas largas y rizadas.
Su naríz es pequeña y su boca también, sus labios son gruesos, aunque el labio superior es más fino que el inferior.
Lleva una camiseta de manga corta, en los filos de la manga y el cuello tiene una línea blanca delineando la parte.
La camiseta gris oscura y la tiene puesta de lado por la postura que la niña tiene en dicha imagen.
Objeto 1:
El objeto es pequeño, es un bote de crema de manos. Su forma es rectangular excepto por el tapón, el tapón es un polígono de ocho lados, tiene forma de octógono.
En la parte superior tiene unas líneas de forma vertical delimitando la zona final del bote de crema. Si bajamos, vemos unas letras que indican la cantidad que contiene, la marca, crema de manos de rosas, el tipo, dónde se ha fabricado.
Estas letras se encuentran en un cuadrado de fondo blanco con bordes de color verde.
Siguiendo hay un dibujo de color granate con una rosa clara en medio, lo cual indica que es de olor a rosa.
Imagen 1:
En la siguiente imagen podemos ver dos paredes que hacen esquina de diferente color, una es blanca y la otra pared amarilla.
En la pared blanca hay dos maceteros de pared en forma de jarrón.
En la pared amarilla hay una ventana de color azul, tiene la persiana, el marco y la reja de color azul. El poyete de color marrón.
En la pared blanca los jarrones son de color claro, con una línea blanca en la parte superior.
Los jarrones contienen dos plantas individualmente, son geráneos de color rojo.
Imagen 2:
En la siguiente imagen, al fondo de la misma, se ve una mesa de color marrón clara, se visualiza una esquina. Posteriormente vemos un tenedor metálico cubriendo la cara de una niña.
Se ve una silla metalizada, en ella, una niña sentada sujetando el tenedor metálico. La niña tiene el pelorubio oscuro, tiene la piel clara y blanca. Tiene unas cejas claras, más claras que el pelo, unos ojos grandes, azules claros y las pestañas largas y rizadas.
Su naríz es pequeña y su boca también, sus labios son gruesos, aunque el labio superior es más fino que el inferior.
Lleva una camiseta de manga corta, en los filos de la manga y el cuello tiene una línea blanca delineando la parte.
La camiseta gris oscura y la tiene puesta de lado por la postura que la niña tiene en dicha imagen.
Objeto 1:
El objeto es pequeño, es un bote de crema de manos. Su forma es rectangular excepto por el tapón, el tapón es un polígono de ocho lados, tiene forma de octógono.
En la parte superior tiene unas líneas de forma vertical delimitando la zona final del bote de crema. Si bajamos, vemos unas letras que indican la cantidad que contiene, la marca, crema de manos de rosas, el tipo, dónde se ha fabricado.
Estas letras se encuentran en un cuadrado de fondo blanco con bordes de color verde.
Siguiendo hay un dibujo de color granate con una rosa clara en medio, lo cual indica que es de olor a rosa.
Un caracol con móvil
En esta práctica de seminario, nuestra profesora nos ha dado un nombre de un animal y un nombre de un objeto, y con ello, realizar un cuento improvisado: Caracol y Móvil.
Rodrigo vive en el campo con sus padres, su padre Pepe y su madre Pepa.
Rodrigo tiene unas antenas pequeñitas, abajo de ellas, tiene otras antenas donde están sus ojos, tiene un cuello largo que se une a su precioso caparazón de color verde manzana.
El día de su cumpleaños, Rodrigo se levantó entusiasmado, pues Pepe y Pepa le habían hecho un gran regalo. Cuando Rodrigo se dirigió al salón, había un paquete pequeño encima de la mesa cuadrada y enorme, subió por una pata de la mesa como pudo, pero el pobre Rodrigo se resbalaba, siguió por la mesa, subió por la otra pata de la silla, que era más corta, así se subió al sillín de la silla, poco a poco alcanzó la mesa y saltó rápido en busca del paquete.
Cuando Rodrigo lo abrió, se quedó sorprendido, pues dentro de una caja mediana, había un objeto muy raro que el nunca había visto. Tenía un tamaño cuadrado, tenía números y una pista dónde él se deslizaba muy bien. Al principio creyó que era una cama con números, luego que era una pista para jugar, pero no sabía qué era exactamente.
Cuando llegaron papá y mamá, Rodrigo les dijo que su regalo le gustó mucho, pero no sabía bien para qué servía.
Sus padres se quedaron boquiabiertos con el objeto, puesto que ellos no sabían qué era aquello. Pepe dijo que se habían equivocado, que ese paquete no era para Rodrigo, que ellos habían encargado un trozo de lechuga gigante de pastel de cumpleaños, pero aquello no sabían qué era.
El objeto empezó a emitir un sonido muy fuerte y los tres se asustaron mucho. Rodrigo en la mesa, tocó algunos números que había y el sonido paró...De repente una voz se escuchó:
- ¡Diga!, ¿María?
Rodrigo habló y dijo su nombre, pero aquella cosa seguía hablando. Pepe y Pepa, asustados hablaron con aquella voz extrañados.
De repente, ¡Paco abrió la puerta con una caja en la mano y un trozo de lechuga gigante dentro!
- ¿Qué hace esta caja aquí?. - dijo Paco preocupado...
Rodrigo sonrió y saltó a su regalo dejando atrás esa cosa cuadrada emitiendo sonidos.
Rodrigo vive en el campo con sus padres, su padre Pepe y su madre Pepa.
Rodrigo tiene unas antenas pequeñitas, abajo de ellas, tiene otras antenas donde están sus ojos, tiene un cuello largo que se une a su precioso caparazón de color verde manzana.
El día de su cumpleaños, Rodrigo se levantó entusiasmado, pues Pepe y Pepa le habían hecho un gran regalo. Cuando Rodrigo se dirigió al salón, había un paquete pequeño encima de la mesa cuadrada y enorme, subió por una pata de la mesa como pudo, pero el pobre Rodrigo se resbalaba, siguió por la mesa, subió por la otra pata de la silla, que era más corta, así se subió al sillín de la silla, poco a poco alcanzó la mesa y saltó rápido en busca del paquete.
Cuando Rodrigo lo abrió, se quedó sorprendido, pues dentro de una caja mediana, había un objeto muy raro que el nunca había visto. Tenía un tamaño cuadrado, tenía números y una pista dónde él se deslizaba muy bien. Al principio creyó que era una cama con números, luego que era una pista para jugar, pero no sabía qué era exactamente.
Cuando llegaron papá y mamá, Rodrigo les dijo que su regalo le gustó mucho, pero no sabía bien para qué servía.
Sus padres se quedaron boquiabiertos con el objeto, puesto que ellos no sabían qué era aquello. Pepe dijo que se habían equivocado, que ese paquete no era para Rodrigo, que ellos habían encargado un trozo de lechuga gigante de pastel de cumpleaños, pero aquello no sabían qué era.
El objeto empezó a emitir un sonido muy fuerte y los tres se asustaron mucho. Rodrigo en la mesa, tocó algunos números que había y el sonido paró...De repente una voz se escuchó:
- ¡Diga!, ¿María?
Rodrigo habló y dijo su nombre, pero aquella cosa seguía hablando. Pepe y Pepa, asustados hablaron con aquella voz extrañados.
De repente, ¡Paco abrió la puerta con una caja en la mano y un trozo de lechuga gigante dentro!
- ¿Qué hace esta caja aquí?. - dijo Paco preocupado...
Rodrigo sonrió y saltó a su regalo dejando atrás esa cosa cuadrada emitiendo sonidos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)